El gobierno federal ha reducido drásticamente la cantidad de vacunas infantiles recomendadas, dejando fuera seis inmunizaciones de rutina que han protegido a millones de personas de enfermedades graves, discapacidades a largo plazo y muertes.
Solo tres de las seis vacunas que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) dejarán de recomendar de manera rutinaria —contra la hepatitis A, hepatitis B y el rotavirus— han prevenido casi 2 millones de hospitalizaciones y más de 90.000 muertes en los últimos 30 años, según publicaciones de la misma entidad.
Las vacunas contra esas tres enfermedades, así como contra el virus respiratorio sincitial (VRS), la enfermedad meningocócica, la gripe y covid, ahora solo se recomiendan para niños con alto riesgo de enfermedad grave o luego de “tomar decisiones clínicas de manera compartida”, es decir, una consulta entre médicos y padres.
Los CDC mantienen sus recomendaciones para 11 vacunas infantiles: contra el sarampión, las paperas y la rubéola; la tos ferina, el tétanos y la difteria; la enfermedad bacteriana conocida como Hib; la neumonía; la polio; la varicela; y el virus del papiloma humano (VPH).
Según una hoja informativa del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), los seguros médicos públicos y privados seguirán cubriendo las vacunas contra las enfermedades que los CDC ya no recomiendan de manera universal; los padres que quieran vacunar a sus hijos contra esas enfermedades no tendrán que pagar las dosis de su bolsillo.
Expertos en enfermedades infantiles se mostraron desconcertados ante el cambio en la guía. El HHS explicó que las modificaciones se hicieron tras “una revisión científica de la evidencia” y que están alineadas con programas de vacunación de otros países desarrollados.
El secretario del HHS, Robert F. Kennedy Jr., un activista antivacunas, señaló a Dinamarca como modelo. Sin embargo, los calendarios de vacunación de la mayoría de los países europeos son más parecidos al estándar estadounidense que acaba de modificarse.
Por ejemplo, Dinamarca, que no vacuna contra el rotavirus, registra cerca de 1.200 hospitalizaciones al año por esta infección en bebés y niños pequeños. Esa tasa, en un país de 6 millones de habitantes, es similar a la que tenía Estados Unidos antes de introducir la vacuna.
“Ellos aceptan tener 1.200 o 1.300 niños hospitalizados, lo cual es solo la punta del iceberg en cuanto al sufrimiento infantil”, dijo Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Philadelphia y coinventor de una vacuna contra el rotavirus aprobada. “Nosotros no lo aceptamos. Deberían tratar de imitarnos a nosotros, no al revés”.
Funcionarios de salud pública señalaron que la nueva guía pone sobre los padres la responsabilidad de investigar y comprender cada vacuna infantil y por qué es importante.
El siguiente es un resumen de las enfermedades que previenen las vacunas que se han dejado de lado:
VRS. El virus respiratorio sincitial es la causa más común de hospitalización en bebés en Estados Unidos.
Este virus respiratorio suele circular en otoño e invierno y provoca síntomas parecidos a los de un resfriado, aunque puede ser mortal para los niños pequeños. Cada año causa decenas de miles de hospitalizaciones y cientos de muertes. Según la Fundación Nacional de Enfermedades Infecciosas (National Foundation for Infectious Diseases), aproximadamente el 80% de los niños menores de 2 años hospitalizados con el VRS no tienen factores de riesgo identificables. Las esperadas vacunas contra esta enfermedad se introdujeron en 2023.
Hepatitis A. La vacunación contra la hepatitis A, que se empezó a aplicar gradualmente a finales de los años 90 y se recomendó para todos los niños pequeños a partir de 2006, ha provocado una reducción de más del 90% de los casos desde 1996. Este virus transmitido por alimentos causa una enfermedad muy desagradable que aún afecta a adultos, especialmente personas sin hogar o que consumen drogas o alcohol. En 2023 se reportaron un total de 1.648 casos y 85 muertes.
Hepatitis B. Esta enfermedad provoca cáncer de hígado, cirrosis y otros padecimientos graves, y es particularmente peligrosa cuando la contraen bebés o niños pequeños. El virus de la hepatitis B se transmite por sangre y otros fluidos corporales, incluso en cantidades microscópicas, y puede sobrevivir en superficies durante una semana. Entre 1990 y 2019, la vacunación generó una reducción del 99% en los casos reportados de hepatitis B aguda en niños y adolescentes. El cáncer de hígado en menores también ha disminuido considerablemente gracias a la vacunación infantil universal. Sin embargo, el virus sigue presente, con entre 2.000 y 3.000 casos agudos reportados cada año entre adultos no vacunados. En 2023 se diagnosticaron más de 17.000 casos de hepatitis B crónica. Los CDC estiman que cerca de la mitad de las personas infectadas no saben que lo están.
Rotavirus. Antes de que comenzara la administración rutinaria de las actuales vacunas contra el rotavirus, en 2006, cada año se internaban a unos 70.000 niños pequeños, y morían alrededor de 50 a causa del virus. “Se conocía como el síndrome del vómito invernal”, explicó Sean O’Leary, pediatra de la Universidad de Colorado. “Era una enfermedad terrible, que casi ya no vemos”.
Sin embargo, el virus sigue siendo común en las superficies que tocan los bebés, y “si bajan las tasas de vacunación, habrá de nuevo niños hospitalizados”, advirtió Offit.
Vacunas meningocócicas. Estas vacunas han sido requeridas principalmente para adolescentes y estudiantes universitarios, quienes son especialmente vulnerables a enfermedades graves causadas por esta bacteria. En Estados Unidos se reportan entre 600 y 1.000 casos al año, pero más del 10% de los enfermos mueren, y 1 de cada 5 sobrevivientes queda con discapacidades permanentes.
Gripe y covid. Estos dos virus respiratorios han causado la muerte de cientos de niños en años recientes, aunque suelen ser más graves en adultos mayores. Actualmente hay un repunte de la gripe en el país, y durante la temporada pasada murieron 289 menores por esta causa.
¿Qué es la toma de decisiones clínicas compartida?
Con los nuevos cambios, la decisión de vacunar a los niños contra la gripe, covid, el rotavirus, la enfermedad meningocócica y las hepatitis A y B dependerá ahora de lo que las autoridades llaman “toma de decisiones clínicas compartida”, es decir, que las familias deberán consultar con un proveedor de salud para determinar si la vacuna es apropiada para sus hijos.
“Significa que el proveedor debe tener una conversación con el paciente para explicar los riesgos y beneficios y tomar una decisión personalizada”, dijo Lori Handy, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital Infantil de Philadelphia.
Antes, los CDC usaban ese término solo en circunstancias muy específicas, como al decidir si una persona en una relación monógama necesitaba la vacuna contra el VPH, que previene una infección de transmisión sexual y ciertos tipos de cáncer.
Según Handy, el nuevo enfoque de los CDC no se alinea con la evidencia científica, dado el beneficio protector comprobado que las vacunas ofrecen a la gran mayoría de la población.
En su informe justificando los cambios, los funcionarios del HHS Tracy Beth Høeg y Martin Kulldorff afirmaron que el sistema de vacunación de Estados Unidos requiere más investigación sobre seguridad y mayor elección por parte de los padres. Dijeron que la pérdida de confianza en la salud pública, causada en parte por un calendario de vacunación demasiado extenso, ha llevado a más familias a rechazar vacunas contra amenazas importantes como el sarampión.
Las vacunas en el calendario que fue modificado por los CDC ya contaban con amplia investigación sobre seguridad cuando fueron evaluadas y aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés).
“Estas vacunas tienen un estándar de seguridad más alto que cualquier otra intervención médica que tenemos”, dijo Handy. “El valor de las recomendaciones rutinarias es que ayudan al público a entender que estas vacunas han sido examinadas por todos lados”.
Eric Ball, pediatra en el condado de Orange, California, apuntó que el cambio en la guía provocará más confusión entre los padres, quienes podrían pensar que es la seguridad de una vacuna lo que está en duda.
“Para la salud pública, es fundamental que las recomendaciones sobre vacunas sean muy claras y precisas”, dijo Ball. “Cualquier cosa que genere confusión solo llevará a que más niños se enfermen”.
Ball explicó que, en lugar de enfocarse en las necesidades médicas del niño, muchas veces tiene que usar el tiempo limitado de consulta para asegurar a los padres que las vacunas son seguras. El hecho de que una vacuna quede bajo “toma de decisiones clínicas compartida” no tiene nada que ver con preocupaciones de seguridad, pero muchos padres podrían interpretarlo así.
Los cambios del HHS no afectan las leyes estatales de vacunación y, por lo tanto, deberían permitir que los médicos responsables sigan recomendando las vacunas como hasta ahora, según Richard Hughes IV, abogado y profesor en la Universidad George Washington, quien lidera demandas contra Kennedy por los cambios en materia de vacunas.
“Uno puede esperar que cualquier pediatra siga la evidencia científica sólida y recomiende que sus pacientes se vacunen”, dijo. La ley protege a los proveedores que siguen las pautas profesionales de atención, agregó, y “el VRS, la enfermedad meningocócica y las hepatitis siguen siendo amenazas graves para la salud de los niños en este país”.